Atlantis – Reflexiones de un pasado olvidado

Atlantis | Esta no es meramente una isla más, esta pequeña isla y sus playas de las cuales puede estar disfrutando ahora mismo, con sus plateadas arenas y su estilo peculiar, ha sido sumergida y emergida al paso de las eras, incontables ocasiones ha sucumbido ante las olas del mar, debido a que se ubica en mitad de una de las fallas tectónicas más conocidas del mundo, paradójicamente fue uno de los símbolos de una antigua civilización, y acertadamente fue construida así, para quedar como prueba de una civilización que existió, que tuvo su auge y que finalmente pereció, pero de la cuál quedaron muchos vestigios, así como toda una estela genética que se esparce por el mundo. Muchas civilizaciones posteriores fueron engendradas de los descendientes de esta antigua civilización. Muchas civilizaciones conocidas en la actualidad fueron hijos directos de sus antiguos pobladores, quien podría decirlo, tú mismo podrías estar descubriendo tu propia historia en estas curiosas laderas de roca circular.

Esta ciudad, formada por círculos concéntricos, fue una vez el ojo que todo lo veía, el circulo más elegido de gobernantes y científicos que formaban esta antigua civilización, en ella también, se tomaron las decisiones más incomprensibles, dado el avance en el conocimiento de esa civilización. Errores que dieron pie a los cambios geológicos de su tiempo y a la pérdida de la estabilidad terrestre, que originó su hundimiento. Infinitas veces ha sido sumergida y las mismas que ha emergido. Por cientos de años se ha considerado una leyenda y por otros mismos ha sido considerada como una isla desierta, actualmente sus mismos pobladores ignoran sobre que tierras han construido, y la historia que han mancillado al repoblar el sitio. Sin embargo, lo mismo ha sucedido incontables ocasiones en el transcurso de los tiempos.

La ciudad que ahora vemos, que no es más que pueblo abandonado, desierto, por donde solo se ve perdición, drogadicción y turbas de perversión y sexo sin control, fueron alguna vez la cuna de la civilización, que controlaba las tierras, el comercio y el crecimiento desde Sudamérica, América Central y parte de Norteamérica, hasta Países del norte como Islandia, Noruega y Finlandia, países del Mediterráneo desde Portugal, pasando por África, Egipto, Grecia, y cubriendo los confines de tierras Rusas, Indias y Asiáticas.

No cabrían las hojas de todos los libros del mundo para contar sobre el vasto imperio que era gestionado desde estas tierras circulares, y que se perdieron en la historia, a falta de un gestor y un control después de la pérdida de estas tierras concéntricas Atlánticas.

Es curioso como la misma historia se confabula para desmeritar la misma existencia de Atlantis, Poseidonis, la ciudad rectora de la Atlántida, pero los tiempos no pasan porque si, la memoria del mundo es tan corta como la vida de sus pobladores, y se ha acortado cada vez más, se ha perdido toda tradición, toda creencia, y todo conocimiento que permitía preservar las leyes de la naturaleza, la densidad de la tierra misma ha separado esos mundos que ahora solo se asemejan a la imaginación.

Los más grandes secretos históricos antropológicos, científicos y culturales se encierran en estas pequeñas laderas de riscos calcificados, que podrían justificar el cambio ideológico y cultural en todas las áreas, históricas, científicas, tecnológicas y arqueológicas del ser humano actual, con tan solo adentrase un poco a su historia.

Si quiere conocer más acerca de este valioso territorio y de su lugar en la historia le compartiremos las pistas por las que puede por su propio pie ir descubriendo paso a paso, mientras tanto disfruta de una bella vista que propicia a volar la imaginación. Comprobará de primera mano los hechos que se gestaron aquí, hasta llegar a cuestionar su propias creencias y bases científicas, por lo cual le advertimos, su concepción del mundo cambiará y usted mismo será el propio juez de lo que usted mismo hará a partir de dicho conocimiento. Los tiempos han cambiado, los secretos que debieron ser ocultos ya no lo deben ser más, el conocimiento que debió ser velado debe ahora se develado y compartido, estudiado y comprendido, para no volver a cometer los mismos errores, el abrir los ojos a la realidad por tanto será, querido lector, por su propia decisión.

Después de esta clara advertencia le invitamos a seguir recorriendo sus alrededores, no tenga miedo de descubrirse a si mismo, encontrando bajo el velo de la civilización actual, la realidad de la vida y su historia.